La hora del juego libre: aburrirse también educa

El juego libre no dirigido, sin estructuras ni pantallas, impulsa la creatividad, autonomía y habilidades de resolución de problemas. Cuando los niños deciden qué jugar, cómo y con quién, ponen en marcha procesos cognitivos, sociales y emocionales esenciales, sin la imposición de objetivos adultos
Este recurso ofrece orientación concreta para familias: habilitar un rincón del hogar con materiales variados, confianza para dejarles jugar sin intervención y aprender a “no rellenar” sus momentos vacíos. También se incluyen recomendaciones sencillas para acompañarlos sin dirigir, fomentando su autodirección y creando un ambiente propicio para el desarrollo emocional.
Enlace útil:
- Fundación Salud Infantil – “Beneficios del juego libre”






