¿Demasiados estímulos? Así afecta el exceso de pantallas al comportamiento infantil

Diversos estudios alertan de que el uso excesivo de pantallas en la infancia —especialmente antes de los 6 años— puede generar sobreestimulación sensorial, dificultad para autorregularse y cambios en el comportamiento. Aunque las pantallas no son en sí “malas”, la clave está en cómo, cuándo y cuánto se usan. Este recurso presenta signos de alarma sencillos para que las familias detecten si hay saturación: dificultad para dormir, agitación tras ver vídeos, desconexión prolongada del entorno o cambios de humor bruscos.

Se incluye también una guía breve para ajustar hábitos: duración adecuada según la edad, tiempos sin pantalla (especialmente antes de dormir o comer), contenido supervisado y actividades alternativas que estimulan la atención plena. Todo desde una mirada positiva y posible, sin culpabilizar a las familias.

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